Ejecutan a dos presuntos implicados en el asesinato de Carlos Manzo; investigación queda bajo sospecha
La violencia en Michoacán volvió a colocar en entredicho el rumbo de la justicia luego de que dos
La violencia en Michoacán volvió a colocar en entredicho el rumbo de la justicia luego de que dos jóvenes, identificados por autoridades como presuntos implicados en el asesinato del exalcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, fueran hallados ejecutados a un costado de la carretera Uruapan–Paracho. Los cuerpos, abandonados con visibles huellas de violencia, fueron localizados la mañana del jueves en la comunidad de Capácuaro, una zona donde grupos criminales mantienen presencia constante.
Con este doble homicidio, ya suman tres los presuntos participantes en el atentado que han muerto antes de ser presentados ante un juez. El autor material —un joven de 17 años— también perdió la vida días después del ataque, en circunstancias aún poco claras. La cadena de muertes no solo impide que los hechos se aclaren plenamente, sino que debilita la posibilidad de conocer quién ordenó el crimen y qué estructura criminal lo respaldó.
Autoridades estatales aseguraron que los jóvenes ejecutados formaban parte del grupo que acompañó al agresor el 1 de noviembre, cuando Manzo fue asesinado durante un evento público. Sin embargo, no ofrecieron detalles sobre cómo se acreditó su participación ni por qué, pese a ser considerados piezas clave del caso, terminaron asesinados sin custodia o seguimiento oficial.
El episodio revela fallas graves en la investigación: si los implicados eran vigilados, su muerte muestra un quiebre en la seguridad; si no lo eran, entonces se confirma que la indagatoria avanza sin estrategia clara. Además, la repetición de muertes extrajudiciales bajo el mismo expediente sugiere un patrón preocupante donde las ejecuciones sustituyen al debido proceso.
Mientras el gobierno promete reforzar la seguridad, las familias de Uruapan siguen sin respuestas claras. El caso Manzo se perfila, así, como otro ejemplo de justicia interrumpida por la violencia que domina la región.




