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Comando incendia colegio privado en Culiacán; alarma ante impunidad y violencia

La noche del lunes, un comando armado incendió un colegio privado en la colonia Guadalupe de Culiacán, Sinaloa, dejando

Comando incendia colegio privado en Culiacán; alarma ante impunidad y violencia

La noche del lunes, un comando armado incendió un colegio privado en la colonia Guadalupe de Culiacán, Sinaloa, dejando a su paso daños graves en la infraestructura y un vehículo completamente consumido por el fuego. Según los testimonios de vecinos, los agresores derribaron el portón del plantel con un vehículo antes de iniciar el incendio, un acto que refleja no solo violencia extrema, sino también la absoluta impunidad con la que operan grupos criminales en la ciudad.

Este hecho evidencia la vulnerabilidad de espacios que deberían ser seguros, como las escuelas, y la incapacidad del Estado para garantizar protección a la ciudadanía. En un contexto donde la violencia parece normalizada, el ataque a un centro educativo no puede ser considerado un hecho aislado: es un reflejo del fracaso de las autoridades locales para prevenir crímenes que afectan directamente a la comunidad.

La respuesta oficial se limitó al arribo de bomberos y elementos policiales; sin embargo, la verdadera pregunta es por qué un grupo armado pudo ejecutar un acto de esta magnitud sin ser detectado ni detenido. La falta de inteligencia, prevención y protocolos de seguridad plantea dudas sobre la efectividad de las estrategias actuales en Culiacán y Sinaloa en general.

Este incidente no solo deja pérdidas materiales, sino también un mensaje de terror dirigido a la sociedad: ni la educación está libre del crimen. Expertos en seguridad coinciden en que solo mediante acciones estructurales —como desarticular redes delictivas, fortalecer cuerpos de seguridad y garantizar rendición de cuentas— se podrá revertir este patrón de violencia.

Mientras tanto, la comunidad exige justicia y transparencia en las investigaciones. El fuego no solo destruyó un edificio: simboliza la urgencia de políticas efectivas de seguridad y la necesidad de un Estado capaz de proteger a sus ciudadanos frente al poder del crimen organizado. La impunidad no puede seguir siendo cómplice del terror.

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Alexander Texis

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