Tiradero en Tepetzintla provoca humo tóxico y amenaza ambiental para Tepango de Rodríguez
El cielo de Tepango de Rodríguez ya no es azul desde hace días. Una nube gris —producto de la
El cielo de Tepango de Rodríguez ya no es azul desde hace días. Una nube gris —producto de la quema constante en un tiradero ubicado en Tepetzintla— ha cubierto la zona con olor a plástico derretido y ceniza caliente. Lo que algunos consideran solo basura acumulada, para otros ya representa una emergencia ambiental en crecimiento. Vecinos acusan que el humo irrita ojos y garganta, se mete en las casas, opaca los cerros y despierta la preocupación de quienes dependen de aire limpio para vivir, especialmente niños y adultos mayores.
El basurero, improvisado y sin control alguno, recibe desde residuos domésticos hasta desechos que no deberían quemarse bajo ninguna circunstancia. Plásticos, telas, restos orgánicos y materiales desconocidos alimentan una fogata permanente que libera partículas tóxicas que viajan con el viento hacia Tepango y comunidades cercanas. El riesgo no es menor: enfermedades respiratorias, contaminación del suelo, fauna nociva y filtraciones hacia mantos de agua son consecuencias latentes.
Ante esta situación, los habitantes exigieron la intervención de autoridades ambientales estatales para revisar la operación del tiradero, verificar si cumple con la normativa vigente y determinar medidas urgentes para frenar la contaminación. También pidieron que el municipio transparente el manejo de los residuos y busque alternativas adecuadas para su disposición final, pues el tiradero actual —más que una solución— es una fuente activa de deterioro ambiental.
La comunidad afectada reiteró su llamado para que el gobierno municipal deje de permitir la quema y asuma responsabilidades por el daño ocasionado. Insistieron en que no se trata de un tema menor: la atención debe ser inmediata para garantizar salud, calidad del aire y un entorno digno para vivir.
Si no se actúa pronto, advirtieron, el humo de hoy podría convertirse en la enfermedad del futuro. Y entonces, ya no bastará con señalar culpables: habrá que enfrentar las consecuencias.




