Bloqueo a empresario exhibe vínculos opacos que comprometen imagen global de Miss Universo
La confirmación del congelamiento de las cuentas bancarias de Raúl Rocha Cantú, uno de los dueños del certamen Miss
La confirmación del congelamiento de las cuentas bancarias de Raúl Rocha Cantú, uno de los dueños del certamen Miss Universo, por parte de la Unidad de Inteligencia Financiera, profundiza la crisis de credibilidad que enfrenta la industria de concursos internacionales. La medida, revelada este viernes, fue ejecutada pese a que Rocha Cantú forma parte del programa de testigos protegidos de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada, situación que añade un matiz aún más delicado al caso.
Según información de The Associated Press, el empresario fue incorporado como colaborador durante la gestión de Alejandro Gertz Manero al frente de la Fiscalía General de la República. Sin embargo, esta condición no impidió que las autoridades financieras avanzaran con medidas cautelares, lo que sugiere un nivel de riesgo o relevancia en las acusaciones recibidas por Rocha Cantú. Entre estas se encuentran señalamientos relacionados con presunta delincuencia organizada, actividades ilícitas vinculadas a redes criminales y posibles operaciones financieras irregulares.
El caso va más allá de un empresario individual: desmonta la narrativa impecable detrás de uno de los certámenes de belleza más reconocidos del mundo y evidencia que la estructura corporativa del evento no cuenta con filtros lo suficientemente sólidos para prevenir que personas bajo investigación tomen posiciones de poder o influencia económica.
La falta de postura institucional por parte de Miss Universo resulta alarmante. Mientras el escándalo escala, la organización mantiene silencio, priorizando la imagen sobre la transparencia. Este hermetismo alimenta dudas sobre cómo se manejan las inversiones, quién supervisa el origen de los fondos y qué tanto pesan realmente los valores que el concurso asegura promover.
Si la industria busca preservar legitimidad, no basta con brillo escénico: necesita controles, claridad y responsabilidad pública. De lo contrario, episodios como este seguirán ensombreciendo la corona.



