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Carretera tomada por el crimen: comando armado despoja a escoltas en Palmar de Bravo

  La violencia organizada volvió a exhibir su capacidad de operación en Puebla. Un comando de aproximadamente 20 sujetos

Carretera tomada por el crimen: comando armado despoja a escoltas en Palmar de Bravo

 

La violencia organizada volvió a exhibir su capacidad de operación en Puebla. Un comando de aproximadamente 20 sujetos armados asaltó y despojó de su armamento a un grupo de escoltas sobre la carretera Cuesta Blanca–Cuacnopalan, a la altura del municipio de Palmar de Bravo, en un hecho que refuerza la preocupación por el control territorial del crimen en tramos carreteros clave del estado.

Los hechos ocurrieron durante la madrugada del domingo, cuando el grupo armado, que se desplazaba en cuatro camionetas tipo pick up, cerró el paso a las unidades en las que viajaban los escoltas. La maniobra fue rápida y coordinada, lo que sugiere planeación previa y conocimiento de la zona.

De los vehículos descendieron al menos 20 hombres armados, quienes portaban equipo táctico y actuaron con superioridad numérica. Bajo amenazas, amagaron a los escoltas y los obligaron a descender de las unidades, sin que se reportaran disparos ni personas lesionadas. El operativo criminal se ejecutó en cuestión de minutos, ante la ausencia de autoridad en el lugar.

Durante el asalto, el comando se apoderó de armas de alto calibre, así como de chalecos balísticos y cascos, incrementando el riesgo para la población al colocar este equipo en manos de la delincuencia organizada. Tras consumar el robo, los agresores huyeron con rumbo desconocido.

El hecho resulta especialmente alarmante porque las víctimas fueron personal de seguridad armado y capacitado, lo que evidencia la vulnerabilidad de los esquemas de protección en carreteras estatales y federales. Además, el robo de armamento oficial o privado plantea serias dudas sobre la capacidad de contención y reacción de las corporaciones de seguridad.

Hasta el momento, las autoridades informaron el inicio de las investigaciones y el despliegue de operativos; sin embargo, no se reportan detenidos ni la recuperación del armamento robado. El caso se suma a una serie de hechos que revelan cómo el crimen opera con logística, recursos y control del tiempo, mientras la respuesta institucional continúa siendo tardía y limitada.

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Alexander Texis

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