Ataque armado en Teotlalcingo reabre el debate sobre impunidad y control
Un ataque armado registrado en la Sección Cuarta de San Felipe Teotlalcingo dejó como saldo un hombre muerto y
Un ataque armado registrado en la Sección Cuarta de San Felipe Teotlalcingo dejó como saldo un hombre muerto y dos personas lesionadas, en un hecho que volvió a evidenciar la vulnerabilidad de las comunidades frente a la violencia armada. Las detonaciones de arma de fuego se registraron durante la noche del martes 6 de enero de 2026 y provocaron una inmediata movilización de cuerpos de emergencia y corporaciones de seguridad.
De acuerdo con los primeros reportes, los disparos ocurrieron en el Carril del Fresno, esquina con la calle Cuauhtémoc. Tras el aviso a los servicios de emergencia, la zona fue acordonada para preservar indicios y permitir las diligencias correspondientes. El ataque generó alarma entre vecinos, quienes relataron momentos de tensión y miedo ante la intensidad de las detonaciones.
Al lugar arribaron paramédicos de San Felipe Teotlalcingo y del municipio de San Salvador El Verde, quienes confirmaron que un hombre que se encontraba al interior de un vehículo ya no presentaba signos vitales. Otras dos personas resultaron lesionadas durante el ataque y fueron trasladadas a hospitales cercanos para recibir atención médica; hasta el momento, se desconoce su estado de salud.
Durante varias horas, la escena permaneció resguardada en espera del arribo de personal de la Fiscalía General del Estado (FGE), que más tarde inició las diligencias correspondientes, realizó el levantamiento del cuerpo y abrió la carpeta de investigación para esclarecer los hechos. Hasta ahora, no se ha informado sobre personas detenidas ni sobre el posible móvil del ataque.
Más allá del saldo oficial, el hecho refleja una problemática persistente: la facilidad con la que la violencia irrumpe en espacios habitados y la percepción de impunidad que se instala tras cada ataque armado. Vecinos señalan que la inseguridad se ha vuelto parte del día a día, mientras las respuestas institucionales parecen insuficientes.
La exigencia social es clara: no solo investigar después de los hechos, sino prevenirlos. La balacera en San Felipe Teotlalcingo deja una vez más la pregunta abierta sobre quién protege realmente a las comunidades y cuándo llegará una seguridad efectiva que deje de contar víctimas.




