España prohibirá redes sociales a menores de 16 años, anuncia Pedro Sánchez
La regulación del acceso de menores de edad a las redes sociales comienza a ganar fuerza en distintos países,
La regulación del acceso de menores de edad a las redes sociales comienza a ganar fuerza en distintos países, especialmente en Europa. España, Francia y otras naciones impulsan iniciativas para prohibir el uso de plataformas digitales a menores de 16 años, ante la creciente preocupación por los efectos que estas herramientas tienen en la salud mental, el desarrollo y la seguridad de niñas, niños y adolescentes.
En este contexto, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, afirmó que España prohibirá el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años, al tiempo que advirtió que las plataformas tecnológicas estarán obligadas a implementar sistemas efectivos de verificación de edad. El mandatario subrayó que ya no bastarán mecanismos simbólicos, como simples casillas de confirmación, sino que se exigirán barreras reales y funcionales que impidan el acceso sin control a estos espacios digitales.
La propuesta forma parte de una estrategia más amplia orientada a reforzar la protección digital de la infancia, reducir la exposición a contenidos violentos, sexuales o de odio, y combatir problemas como la adicción a las pantallas, la manipulación algorítmica y el ciberacoso. Además, se plantea fortalecer la responsabilidad legal de las empresas tecnológicas frente a la difusión de contenido nocivo o ilegal.
Francia ya ha avanzado en restricciones para menores de 15 años, exigiendo consentimiento parental, mientras que países como Portugal, Dinamarca y Reino Unido debaten reformas similares. A nivel global, Australia se convirtió recientemente en uno de los primeros países en establecer una prohibición nacional del uso de redes sociales para menores de 16 años.
Especialistas en educación y salud mental consideran que estas medidas responden a un aumento en casos de ansiedad, depresión y problemas de concentración entre adolescentes. No obstante, el debate continúa sobre la viabilidad de las prohibiciones y la necesidad de complementar estas políticas con educación digital y supervisión familiar.
El avance de estas iniciativas refleja un cambio en la postura de los gobiernos frente al entorno digital, colocando la protección de la infancia como una prioridad en la agenda internacional.



