Captan a joven arrancando cámaras de vigilancia en Izúcar de Matamoros; vecinos exigen seguridad.
La inseguridad volvió a quedar exhibida en Izúcar de Matamoros luego de que un joven fuera captado arrancando cámaras
La inseguridad volvió a quedar exhibida en Izúcar de Matamoros luego de que un joven fuera captado arrancando cámaras de videovigilancia instaladas en una vivienda de la zona urbana, un hecho que no sólo representa un robo, sino también una muestra de la vulnerabilidad con la que operan quienes buscan borrar cualquier rastro de sus actos.
El incidente ocurrió la noche del sábado 4 de abril sobre la calle Flores Magón, cerca de la Parroquia de Santiago Apóstol, una zona transitada del municipio donde vecinos confiaban en los sistemas de monitoreo como una herramienta mínima de protección frente al aumento de robos y hechos delictivos.
Aunque el desprendimiento de las cámaras ocurrió hace varios días, fue recientemente cuando el caso se hizo público a través de redes sociales, generando indignación entre habitantes de Izúcar, quienes ven en este tipo de hechos una señal más del deterioro de la seguridad en el municipio.
De acuerdo con el propietario del inmueble, el joven sustrajo los dispositivos instalados en un punto lateral de la vivienda. Sin embargo, no contó con que otros equipos colocados en sentido opuesto registrarían con claridad cada uno de sus movimientos.
En el video, de un minuto con 49 segundos de duración, se observa a un hombre de estatura alta, complexión delgada, con gorra y lentes, actuando con total tranquilidad. Apoyado con una varilla adaptada, engancha los cables que conectan a las videocámaras, realiza maniobras para desprenderlas y después las guarda en una bolsa, como si supiera que difícilmente alguien lo detendría.
Esa imagen —la de un sujeto operando con tiempo, método y aparente confianza— resume el hartazgo ciudadano: la percepción de que la delincuencia actúa con ventaja mientras la vigilancia oficial llega tarde o simplemente no aparece.
Hasta ahora no se ha informado sobre personas detenidas ni sobre una investigación formal. Mientras tanto, el video se convirtió en una prueba más de una exigencia constante en Izúcar: seguridad real, respuesta inmediata y autoridades que dejen de reaccionar sólo cuando el escándalo ya circula en redes sociales.


