Noroña aviva tormenta política al llamar fascista a viuda de Manzo
El debate nacional escaló de la confrontación al cuestionamiento ético luego de que el senador Gerardo Fernández Noroña
El debate nacional escaló de la confrontación al cuestionamiento ético luego de que el senador Gerardo Fernández Noroña calificó como “fascista” y “ambiciosa” a Grecia Quiroz, viuda del alcalde Carlos Manzo, asesinado meses atrás en Michoacán. Lo que comenzó como un intercambio político derivó en polémica pública cuando la alcaldesa exigió esclarecer si existieron vínculos políticos en el homicidio de su esposo, señalamiento que el legislador respondió con descalificaciones directas.
La reacción al comentario no se hizo esperar. Diversas voces en el Congreso y fuera de él calificaron el ataque como misógino, revictimizante y desproporcionado frente al contexto: una mujer que perdió a su pareja de forma violenta y que solicita justicia. La discusión no sólo destapó diferencias ideológicas, sino la fragilidad del discurso público cuando la crítica se impone sobre la empatía.
Uno de los llamados de atención más firmes vino de Minerva Citlalli Hernández Mora, titular de la Secretaría de las Mujeres, quien pidió a Noroña y al resto de la clase política debatir sin caer en comentarios machistas o humillantes. Recordó que el desacuerdo en democracia es legítimo, pero no debe ejercerse desde la violencia simbólica. Subrayó que la situación de Quiroz exige sensibilidad y altura política, no etiquetas destinadas a desacreditar.
“Creo que ningún hombre en la política se ha salvado de algunos de estos comentarios”, expresó la funcionaria al referirse al machismo normalizado en la vida pública. Su posicionamiento reforzó la crítica hacia el senador, quien, pese a las reacciones negativas, insistió en que su señalamiento no fue misógino y que únicamente expresó una postura política.
La disputa ya trasciende nombres. Exige preguntarse si la política mexicana seguirá eligiendo la agresión como mecanismo de respuesta o si algún día la justicia podrá discutirse sin convertir el dolor en campo de batalla.




