Trece vidas consumidas y una ciudad paralizada: el incendio que sacudió Hong Kong
El corazón urbano de Hong Kong amaneció con una herida profunda tras el incendio que devastó un complejo
El corazón urbano de Hong Kong amaneció con una herida profunda tras el incendio que devastó un complejo residencial en Tai Po, dejando al menos 13 personas muertas y decenas de heridos en cuestión de minutos. El siniestro, originado en medio de obras de remodelación, escaló con violencia, atrapando a familias enteras en departamentos donde las ventanas se convirtieron en muros de fuego y el humo avanzó más rápido que cualquier intento de escape.
Reportes policiales informaron que la rápida propagación del fuego dificultó realizar un registro completo de los residentes, por lo que se desconoce cuántas personas continúan atrapadas dentro del complejo. La posibilidad de víctimas adicionales mantiene las labores de rescate activas.
Los primeros informes señalan que nueve personas murieron durante el incendio, incluido un bombero que perdió la vida en el intento de contener las llamas. Cuatro más fallecieron tras ser trasladadas a hospitales. Entre los 15 heridos, dos son bomberos: uno con lesión de pierna y otro en estado de agotamiento extremo.
El daño no sólo afecta a humanos. La agencia EFE reportó que una organización de rescate animal estima que al menos cien mascotas quedaron atrapadas en los edificios, aunque no existe una cifra clara debido a las condiciones extremas del siniestro. Como respuesta, la Hong Kong Pet Club desplegó dos ambulancias para atender animales que logren ser rescatados.
El incendio habría comenzado en los andamios instalados para remodelación, material que permitió que el fuego avanzara con rapidez por la fachada. Testigos relataron escenas de pánico: escapes improvisados, ventanas colapsando y columnas de humo visibles a kilómetros.
La tragedia abre un debate urgente sobre seguridad en viviendas verticales, uso de materiales de construcción y protocolos de emergencia. Hong Kong enfrenta ahora una reconstrucción dolorosa y una pregunta inevitable: ¿cómo evitar que una renovación termine convertida en cementerio?




