Noche de miedo en Atlixco: disparos, machetes y un joven lesionado
Vecinos de la zona norte de la ciudad de Atlixco vivieron una noche de tensión luego de que se
Vecinos de la zona norte de la ciudad de Atlixco vivieron una noche de tensión luego de que se registraran detonaciones de arma de fuego en dos colonias vecinas, hechos que pusieron nuevamente en evidencia la fragilidad de la seguridad en áreas habitacionales del municipio.
El primer incidente ocurrió la noche del domingo en la segunda sección de la unidad habitacional Infonavit Xapatlaco, donde un joven de 17 años resultó lesionado por arma de fuego, presuntamente tras una riña. De acuerdo con testimonios de vecinos, alrededor de las 20:30 horas se escucharon gritos y una pelea entre varios jóvenes que portaban machetes, situación que llevó a los habitantes a resguardarse en sus viviendas para evitar verse involucrados.
Minutos después del altercado, los vecinos reportaron haber escuchado al menos cinco disparos, lo que generó pánico entre las familias del conjunto habitacional. La presencia de armas blancas y de fuego en un conflicto entre jóvenes encendió la preocupación por la falta de control y prevención del delito, especialmente en zonas donde viven familias y menores de edad.
Horas más tarde, se reportaron nuevas detonaciones en la colonia Altavista, lo que reforzó la percepción de una noche fuera de control y de una violencia que se desplaza con facilidad entre colonias cercanas. Aunque elementos de la Policía Municipal realizaron recorridos en la zona, la respuesta fue principalmente reactiva y no se informó de personas detenidas por estos hechos.
Si bien el joven lesionado fue atendido por servicios de emergencia, los vecinos cuestionan la ausencia de acciones preventivas, así como la facilidad con la que grupos de jóvenes pueden portar armas y protagonizar riñas sin consecuencias inmediatas.
La noche de disparos en Atlixco no solo dejó a un menor herido, sino también una comunidad atemorizada y desconfiada. Para muchos habitantes, estos hechos confirman que la violencia ya no es excepcional y que, sin estrategias claras y presencia permanente de seguridad, el riesgo de que una balacera termine en tragedia mortal sigue latente.




